sábado, 8 de mayo de 2010

Linux en casa, como llegué

Todavía me parece ayer cuando rompí una instalación nueva de Windows 95!!!
En aquella época pc era sinónimo de windows y viceversa, que limitados estábamos por favor.
Ya en el 98/99 realizé intentos (infructuosos por cierto) de salir de prisión. Primero con Red Hat 5.2 luego con Mandrake, pero bueno, soy un simple mortal y como tal mi percepción del mundo estaba distorsionada, creyendo que las cosas debían ser simples más allá de la libertad.
En esas ocasiones siempre me di por vencido debido a lo mismo que todos, era difícil dejar un sistema funcionando como uno queria. Más difícl aún por nuestra concepción de sistema que no era más que Windows.
Quiero que quede igual, solía decir para mis adentros, pero no entendía, hasta mucho despues, que puede ser visualmente igual, pero jamás será igual en el sentido que le dí yo en aquellos tiempos.
Hasta que pasó lo que debía pasar...
EPIC FAIL --> Windows Vista
¿Como podía yo, un laburante de esto poder aceptar que, para estar "a la vanguardia" debía prácticamente TIRAR mi pc y comprar un monstruo de varios procesadores con una gran cantidad de memoria para poder tener "una agradable experiencia de usuario" ?
Ni Loco.
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Una aclaración que me parece oportuna: Usé una copia de Windows Vista no muy legal que digamos un tiempo y la gota que finalmente rebalsó el vaso fue que intentara obligarme a pagar lo que no estaba dispuesto por una copia original. Nunca voy a olvidar el sentimiento de odio que se apoderó de mí luego de la actualización cuando me apareció en un cartel enorme dónde decía que me quedaban 15 días para comprar la licencia, en ese momento miré a mis nenes y pensé... Lo siento por los jueguitos, pero esto se termina acá.
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Abrí google y busqué: "instalar linux".
Uno de los resultados me llamó la atención: Ubuntu. Lo escuché nombrar, de hecho, regularmente veía los cds de instalación en la empresa donde trabajo. Aunque nadie los usaba estaban allí, vaya uno a saber porque.
Quemé el cd de instalación del recién salido Ubuntu 8.4, crucé los dedos y le dí al "siguiente, siguiente, siguiente".
La verdad estaba preparado para largas horas de instalación, reinstalación, recontrainstalación y buscar en internet todos los parámetros que me pediría la instalación de Ubuntu (geometría de disco, tasas de refresco, etc). Pero no, algo andaba mal, faltaban muchas preguntas, me preguntó cosas triviales, casi nada, y me dije... acá pasó algo.
Enorme sorpresa. Claro, yo estaba acostumbrado a las viejas instalaciones, pero cuando terminó quedó, casi mágicamente, todo funcionando!!! No lo podía creer, ¿tan viejo estaba?.
La verdad, esa primera experiencia real con Linux (y su mal temida línea de comandos) me convenció de una vez por todas a nunca más volver al "lado oscuro".
Así estuve 6 meses, luego Debian (quería más que Ubuntu, el "windows de linux"), una distribución definitivamente excelente, con miles de aplicaciones disponibles desde los repos. Una distribución de hierro en cuanto a fiabilidad y el motivo fundamental por el cual hoy sé que jamás volveré a Windows
Finalmente terminé en ArchLinux, una distribución no tan estable como Debian, pero definitivamente más veloz, más actualizada, más fácil de configurar, aunque a decir verdad, debes saber algunas cosillas antes de meterte con Arch.

Para finalizar, les digo a todos...
Ventaneros: No sé si alguna vez han tenido la oportunidad de salir de la jaula, pero parte del truco es buscar la salida.
Ubunteros: Ojalá no se queden en su jaula más grande, pero jaula al fin.
Debianitas: Excelentísima distribución (para servidores)
Archers: GO GO GO!

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